Simón I. Patiño nació el 1° de junio de 1860 en el Departamento de Cochabamba. Tras una formación comercial se trasladó a Oruro, un importante centro minero boliviano, cuando la explotación de la plata estaba en su punto culminante. Simón I. Patiño captó muy pronto que los yacimientos de plata se estaban agotando y, presintiendo cuáles serían las próximas necesidades de la industria, se puso en busca de otros filones, y en particular de estaño.



Tras varios años de arduas búsquedas, aislado en la montaña con su esposa, sus tenaces esfuerzos tuvieron éxito y descubrió uno de los principales yacimientos de estaño conocidos. De ahí en adelante empezó a dar rienda suelta a su genial sentido de la organización. En pocos años hizo de su mina la más importante del país, explotándola con las técnicas más modernas bajo la dirección de los mejores ingenieros extranjeros.


Ante la falta de ejecutivos calificados en Bolivia, Simón I. Patiño tuvo la idea de crear en 1931 en La Paz la Fundación Universitaria Simón I. Patiño, cuyo principal objetivo era formar una elite intelectual que permitiese a su país deshacerse de su dependencia para con los especialistas extranjeros.

A continuación Simón I. Patiño extiende rápidamente su campo de acción a otras minas y diversifica sus actividades. Crea un banco, comercializa él mismo su mineral, y abre fundiciones. Simultáneamente, realiza inversiones en yacimientos mineros en Malasia, Canadá, etc. A fines de los años 30, más del 60% de la producción mundial de estaño era tratada en sus fundiciones.

En 1912 se instala en Europa con su familia. En 1924, durante una visita a Bolivia, sufre un grave ataque al corazón tras el cual le resultará imposible regresar a Bolivia debido a la gran altitud del país.


En 1939 se marcha de Europa y se establece en Nueva York. Hacia el final de su vida se afinca en Argentina, para estar más cerca de su país.

Durante las dos guerras mundiales Simón I. Patiño tomó el partido de los Aliados, a quienes reservó la exclusiva del suministro de su mineral, fundamental para la producción industrial bélica.

Muere en Buenos Aires el 20 de abril de 1947.